Woldenberg: imposible que haya fraude electoral
Woldenberg: imposible que haya fraude electoral
Por: Francisco Báez Rodríguez
Jueves 20 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 01:41
Confianza. José Woldenberg conversó con Crónica, en sus oficinas de la revista Nexos, sobre el clima poselectoral. Foto: Alonso Gallegos
Ex consejero presidente del IFE
Es doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México, tiene la maestría en Estudios Latinoamericanos y la licenciatura en sociología, también por la UNAM. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores. Fue presidente del Consejo Ciudadano ante el Consejo General del IFE y encabezó el Instituto de Estudios para la Transición Democrática.
Académico
Dirige la revista Nexos y es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; colabora en diversas publicaciones periódicas, entre las que se cuentan Etcétera y la Opinión de Los Ángeles. Es autor, entre otras obras, de La construcción de la democracia (2002), Violencia Política, (1995) y Memoria de la Izquierda, (1998), y coautor de La reforma electoral de 1996. Una descripción general (1997) y La sucesión presidencial en 1988 (1987). Nació en 1952, en Monterrey, Nuevo León.
Encontramos a José Woldenberg preocupado. Nos recibe en su oficina de la revista Nexos. Con una ligera sonrisa se confiesa “triste” porque “una serie de argumentaciones han erosionado la credibilidad de las instituciones electorales”: Sin embargo, asegura, categórico que “nadie ha podido probar, y no lo podrá hacer, que hubo fraude”. Afirma que él cree en los ciudadanos y no se puede imaginar “que todos los nacidos en enero son corruptos”, ya que en ese mes nacieron los insaculados para ser funcionarios de casilla.
El ex consejero presidente del IFE señala que el dictamen del tribunal electoral “debe ser acatado” por todas las fuerzas políticas del país, tal y como ha sucedido en los últimos diez años, critica las campañas de descrédito mutuo que han contribuido al clima de polarización política del país y se congratula de que no haya habido violencia.
Woldenberg se expresa con fluidez y precisión en la entrevista, que aborda distintos temas de la vida política, social, y hasta emotiva del país.
—Empecemos por lo técnico, ¿en qué momento del proceso electoral estamos?
—El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación va a valorar las impugnaciones de la Coalición Por el Bien de Todos de manera exhaustiva, y también los informes circunstanciados del IFE, así como las otras impugnaciones. Lo probable es que la valoración sea caso por caso, aunque no se descarta un escenario extremo, el de valorar la visión general del proceso. Los recursos de inconformidad de la Coalición Por el Bien de Todos tienen muy diferente peso y consistencia. De hecho la demanda de recuento está presentada en dos modalidades. Por un lado, piden revisar un número determinado de casillas; por el otro, piden revisión de todo.
—¿Y cuando el tribunal dictamine?
—En el diseño institucional está que el Tribunal es la última palabra. Hay que hacer notar que este tribunal federal lleva diez años funcionando, y en ese periodo, todas y cada una de sus resoluciones han sido siempre acatadas por todos y cada uno de los partidos.
Ya no hay manera de que lo político pase por encima de la legalidad. Las “concertacesiones” desaparecieron. Y en buena hora.
Por eso todas las fuerzas políticas y todos los ciudadanos deben acatar la decisión del Tribunal.
—Hay movilizaciones sociales que pueden presionar al tribunal…
—Las movilizaciones son legítimas. Hay una especie de batalla de opinión pública respecto a qué sucedió en la elección, y es legítimo que la haya. Hay un clima de tensión, pero no creo que ese clima afecte el ánimo y el profesionalismo de los magistrados. Aspiro a que el litigio termine una vez que falle el Tribunal.
El problema que veo no son las movilizaciones en sí. En medio de este debate se ha introducido una serie de argumentaciones que han erosionado la credibilidad de las instituciones electorales. Es preocupante, y es triste, porque tomó muchos años construir la confianza ciudadana en estas instituciones, y la quieren borrar de un plumazo.
—Dicen que hubo fraude.
—Nadie ha podido probar, y no lo podrá hacer, que hubo fraude. No hubo intención maquinada de modificar la voluntad de los electores en las urnas.
Lo digo por la forma en que se cuentan los votos y por quiénes cuentan los votos. Son los ciudadanos insaculados, y junto a ellos están los representantes de partido.
Que los votos depositados en las urnas se contaron y se contaron bien, es algo de lo que estoy convencido.
Por cierto, eso es algo que dije en la entrevista al diario venezolano que reprodujo Notimex y luego Crónica retomó. También agregué que lo que está sucediendo ahora es que se le solicitó al TEPJF un recuento y este asunto lo tiene que resolver el propio tribunal.
—Sobre el conteo de votos, se ha hablado de compra de funcionarios y representantes
—No me imagino siquiera la operación de compra. Habría que comprar a los funcionarios y a los representantes, un total de seis o siete personas por casilla. Y hacerlo en miles de casillas. Me suena inimaginable comprar a seis de una casilla y que no se sepa, que ninguno lo denuncie. No lo creo. Yo sí confío en los ciudadanos. Es muy difícil pensar que todos los nacidos en enero son corruptos, digo, porque los nacidos en enero fueron insaculados.
Claro que puede haber una anomalía en una casilla, puede haber irregularidades en otra, pero esa tesis es absurda.
—Hablabas de un clima de tensión, de polarización social.
—Las campañas no sólo fueron polarizadas, sino de descrédito mutuo. Yo no diría “guerra sucia”, porque esa es totalmente otra cosa: torturas, desaparecidos. Lo que hubo fueron campañas en las que A cree que erosiona a B y B cree que erosiona a A, y al final los dos acaban erosionados. Todo ello, en un ambiente previo en el que la fama pública de la clase política estaba carcomida y deteriorada.
Este tipo de campañas degrada a los partidos y siembra la semilla de una polarización política que se puede mantener en el tiempo.
Las direcciones partidistas pueden posteriormente llegar a acuerdos, lo que sería lo óptimo, pero han sembrado en sus seguidores un ambiente emocional en el que los contrarios se perciben como fuerzas del mal.
Frases como “un peligro para México” o acusaciones de “fascistas” no se las creen las dirigencias, pero sí los seguidores, y se crea un clima social muy desagradable en la vida cotidiana.
—¿Y cómo se puede superar este clima?
—Debe haber acuerdos, a pesar del ambiente que han creado los propios partidos. Nadie tiene la mayoría en el Congreso y los acuerdos son obligados. Se abre un periodo que obliga a los acuerdos y eso debe destensar los ánimos.
—¿Podría suceder lo contrario, una escalada de violencia?
—Debemos valorar que, aún con los ánimos exaltados, la violencia no ha hecho presencia y las fuerzas políticas hasta ahora la han atajado. Veo que las posibilidades de la violencia son muy remotas, pero no hay que bajar la guardia. Todas las fuerzas políticas y también todos los ciudadanos debemos ponerle un dique rotundo.
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=252098
Por: Francisco Báez Rodríguez
Jueves 20 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 01:41
Confianza. José Woldenberg conversó con Crónica, en sus oficinas de la revista Nexos, sobre el clima poselectoral. Foto: Alonso Gallegos
Ex consejero presidente del IFE
Es doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México, tiene la maestría en Estudios Latinoamericanos y la licenciatura en sociología, también por la UNAM. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores. Fue presidente del Consejo Ciudadano ante el Consejo General del IFE y encabezó el Instituto de Estudios para la Transición Democrática.
Académico
Dirige la revista Nexos y es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; colabora en diversas publicaciones periódicas, entre las que se cuentan Etcétera y la Opinión de Los Ángeles. Es autor, entre otras obras, de La construcción de la democracia (2002), Violencia Política, (1995) y Memoria de la Izquierda, (1998), y coautor de La reforma electoral de 1996. Una descripción general (1997) y La sucesión presidencial en 1988 (1987). Nació en 1952, en Monterrey, Nuevo León.
Encontramos a José Woldenberg preocupado. Nos recibe en su oficina de la revista Nexos. Con una ligera sonrisa se confiesa “triste” porque “una serie de argumentaciones han erosionado la credibilidad de las instituciones electorales”: Sin embargo, asegura, categórico que “nadie ha podido probar, y no lo podrá hacer, que hubo fraude”. Afirma que él cree en los ciudadanos y no se puede imaginar “que todos los nacidos en enero son corruptos”, ya que en ese mes nacieron los insaculados para ser funcionarios de casilla.
El ex consejero presidente del IFE señala que el dictamen del tribunal electoral “debe ser acatado” por todas las fuerzas políticas del país, tal y como ha sucedido en los últimos diez años, critica las campañas de descrédito mutuo que han contribuido al clima de polarización política del país y se congratula de que no haya habido violencia.
Woldenberg se expresa con fluidez y precisión en la entrevista, que aborda distintos temas de la vida política, social, y hasta emotiva del país.
—Empecemos por lo técnico, ¿en qué momento del proceso electoral estamos?
—El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación va a valorar las impugnaciones de la Coalición Por el Bien de Todos de manera exhaustiva, y también los informes circunstanciados del IFE, así como las otras impugnaciones. Lo probable es que la valoración sea caso por caso, aunque no se descarta un escenario extremo, el de valorar la visión general del proceso. Los recursos de inconformidad de la Coalición Por el Bien de Todos tienen muy diferente peso y consistencia. De hecho la demanda de recuento está presentada en dos modalidades. Por un lado, piden revisar un número determinado de casillas; por el otro, piden revisión de todo.
—¿Y cuando el tribunal dictamine?
—En el diseño institucional está que el Tribunal es la última palabra. Hay que hacer notar que este tribunal federal lleva diez años funcionando, y en ese periodo, todas y cada una de sus resoluciones han sido siempre acatadas por todos y cada uno de los partidos.
Ya no hay manera de que lo político pase por encima de la legalidad. Las “concertacesiones” desaparecieron. Y en buena hora.
Por eso todas las fuerzas políticas y todos los ciudadanos deben acatar la decisión del Tribunal.
—Hay movilizaciones sociales que pueden presionar al tribunal…
—Las movilizaciones son legítimas. Hay una especie de batalla de opinión pública respecto a qué sucedió en la elección, y es legítimo que la haya. Hay un clima de tensión, pero no creo que ese clima afecte el ánimo y el profesionalismo de los magistrados. Aspiro a que el litigio termine una vez que falle el Tribunal.
El problema que veo no son las movilizaciones en sí. En medio de este debate se ha introducido una serie de argumentaciones que han erosionado la credibilidad de las instituciones electorales. Es preocupante, y es triste, porque tomó muchos años construir la confianza ciudadana en estas instituciones, y la quieren borrar de un plumazo.
—Dicen que hubo fraude.
—Nadie ha podido probar, y no lo podrá hacer, que hubo fraude. No hubo intención maquinada de modificar la voluntad de los electores en las urnas.
Lo digo por la forma en que se cuentan los votos y por quiénes cuentan los votos. Son los ciudadanos insaculados, y junto a ellos están los representantes de partido.
Que los votos depositados en las urnas se contaron y se contaron bien, es algo de lo que estoy convencido.
Por cierto, eso es algo que dije en la entrevista al diario venezolano que reprodujo Notimex y luego Crónica retomó. También agregué que lo que está sucediendo ahora es que se le solicitó al TEPJF un recuento y este asunto lo tiene que resolver el propio tribunal.
—Sobre el conteo de votos, se ha hablado de compra de funcionarios y representantes
—No me imagino siquiera la operación de compra. Habría que comprar a los funcionarios y a los representantes, un total de seis o siete personas por casilla. Y hacerlo en miles de casillas. Me suena inimaginable comprar a seis de una casilla y que no se sepa, que ninguno lo denuncie. No lo creo. Yo sí confío en los ciudadanos. Es muy difícil pensar que todos los nacidos en enero son corruptos, digo, porque los nacidos en enero fueron insaculados.
Claro que puede haber una anomalía en una casilla, puede haber irregularidades en otra, pero esa tesis es absurda.
—Hablabas de un clima de tensión, de polarización social.
—Las campañas no sólo fueron polarizadas, sino de descrédito mutuo. Yo no diría “guerra sucia”, porque esa es totalmente otra cosa: torturas, desaparecidos. Lo que hubo fueron campañas en las que A cree que erosiona a B y B cree que erosiona a A, y al final los dos acaban erosionados. Todo ello, en un ambiente previo en el que la fama pública de la clase política estaba carcomida y deteriorada.
Este tipo de campañas degrada a los partidos y siembra la semilla de una polarización política que se puede mantener en el tiempo.
Las direcciones partidistas pueden posteriormente llegar a acuerdos, lo que sería lo óptimo, pero han sembrado en sus seguidores un ambiente emocional en el que los contrarios se perciben como fuerzas del mal.
Frases como “un peligro para México” o acusaciones de “fascistas” no se las creen las dirigencias, pero sí los seguidores, y se crea un clima social muy desagradable en la vida cotidiana.
—¿Y cómo se puede superar este clima?
—Debe haber acuerdos, a pesar del ambiente que han creado los propios partidos. Nadie tiene la mayoría en el Congreso y los acuerdos son obligados. Se abre un periodo que obliga a los acuerdos y eso debe destensar los ánimos.
—¿Podría suceder lo contrario, una escalada de violencia?
—Debemos valorar que, aún con los ánimos exaltados, la violencia no ha hecho presencia y las fuerzas políticas hasta ahora la han atajado. Veo que las posibilidades de la violencia son muy remotas, pero no hay que bajar la guardia. Todas las fuerzas políticas y también todos los ciudadanos debemos ponerle un dique rotundo.
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=252098


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