Respaldo incondicional al Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación
Respaldo incondicional al Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación
Por: Jesús Martínez Álvarez
Jueves 20 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 01:40
La transición democrática en nuestro país no hubiese sido posible sin la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJ). Ambas instituciones han sido garantía del respeto irrestricto del sufragio efectivo, de los derechos políticos electorales del ciudadano y de la solución de controversias por la vía legal e institucional.
El Tribunal Electoral es la máxima autoridad en la materia y órgano especializado del Poder Judicial de la Federación. Es última instancia en la calificación de las elecciones de representantes del Poder Legislativo y Ejecutivo, en los tres órdenes de gobierno. Es el máximo órgano institucional que conoce y resuelve todas aquellas impugnaciones que con motivo de la elección presidencial se interponen, realiza el cómputo final y formula, en forma definitiva e inatacable, tanto la declaración de validez de la elección; como la declaración de Presidente electo. Así lo establece la Constitución, así lo ha comprobado la realidad política nacional y así ha sido probado en cada uno de los procesos electorales, nacionales y locales, de 1997 a la fecha.
Por ello, como mexicanos, independientemente de nuestra militancia, debemos refrendar nuestro compromiso con las instituciones clave de la transición democrática, por las siguientes razones:
1.- El pasado dos de julio, más de 40 millones de mexicanos dieron ejemplo de participación y educación cívica. En congruencia, el compromiso de todos los actores políticos es actuar con una visión de altura y de madurez política.
2.- Nos encontramos en una delicada circunstancia que reclama estricto apego al Estado de Derecho, mesura y civilidad política. Existen caminos legales para dar curso a las inconformidades o a las impugnaciones. Este es un derecho que no tiene discusión, sin embargo, la legalidad —que a todos corresponde cumplir— es el principal bien que debemos proteger.
3.- Estamos en un momento crucial de la vida democrática del país, nuestro compromiso debe ser consolidar nuestras instituciones y normas democráticas, y esto sólo podemos lograrlo fortaleciendo las instituciones electorales que son, desde su fundación, pilares de nuestra democracia.
4.- Debemos estar convencidos de que el fallo que emita el Tribunal Electoral del Poder Judicial, será asumido como resolución definitiva por la inmensa mayoría de los ciudadanos; por la sencilla razón de que los actuales magistrados del Tribunal Electoral, son personas altamente calificadas y que han demostrado, durante más de nueve años y medio, su profesionalismo y ética. Todos ellos, 22 en total, fueron electos, el 31 de octubre de 1996, por voto unánime de todos los grupos parlamentarios.
5.- Durante todos estos años el Tribunal Electoral ha dictaminado más de 20 mil juicios y todas sus sentencias, sin excepción, han sido plenamente acatadas.
6.- Entre 1994 y 1996 transcurrieron dos años de intensas negociaciones y acuerdos, donde participaron amplios sectores de la sociedad y actores políticos que han sido protagonistas de nuestra vida política y ciudadana. Mencionaremos algunos para refrescar nuestra memoria histórica. En aquel entonces los Consejeros Ciudadanos Miguel Ángel Granados Chapa, Santiago Creel, Ricardo Pozas, José Agustín Ortiz Pinchetti y José Woldenberg.
Quién no recuerda los 60 puntos de reforma política-electoral del Seminario de Chapultepec, donde participaron decenas de voces ciudadanas; igualmente la organización ciudadana 20 Compromisos por la Democracia y el Grupo San Ángel.
Cómo no tener presente los aportes de colectivos ciudadanos como Los Compromisos con la Nación, firmados el 21 de junio de 1996, por parte de personalidades diversas como Carlos Fuentes, Lorenzo Meyer, Vicente Fox, Enrique González Pedrero, David Ibarra Muñoz, Carlos Montemayor, Víctor Flores Olea y Manuel Camacho Solís.
Mención especial merece el hacer memoria de la participación de los ciudadanos Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa, siendo ambos presidentes en sus respectivos partidos, también fueron testigos y actores de este proceso de reformas que dio vida al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
7.- Estas referencias históricas son obligadas, en razón de que nuestra historia política reciente configura ya una cultura democrática en la que se corresponden y complementan las instituciones y las normas con la participación y la responsabilidad ciudadana.
Actuar en sentido contrario pondría en riesgo lo que con tanto esfuerzo y decisión se ha venido construyendo a lo largo de muchos años.
8.- No dejamos de reconocer, que hoy más que nunca se requiere un nuevo ciclo de reformas electorales, las correspondientes a la segunda generación, que corrijan aquellas deficiencias que a lo largo de la operación de las normas vigentes se han puesto en evidencia.
9.- Nuestras instituciones han pasado la prueba de las urnas, la prueba de la pluralidad partidista y la de la alternancia política a través de todos estos años. Hoy nos encontramos con los resultados más cerrados de un proceso electoral de la historia de nuestro país; estamos en la obligación, como legisladores y como Congreso de la Unión, de expresar con contundencia nuestro apoyo al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
10.- Corresponde ahora al máximo tribunal electoral de nuestro país resolver las impugnaciones con estricto apego a la ley, y a los actores políticos conducirse civilizadamente honrando el compromiso democrático, a fin de mantener la estabilidad política del país y fortalecer nuestras instituciones electorales.
*El autor de esta columna es Coordinador del grupo Parlamentaria de Convergencia en la Cámara de Diputados
emilio.martinez@congreso.gob.mx
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=252115
Por: Jesús Martínez Álvarez
Jueves 20 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 01:40
La transición democrática en nuestro país no hubiese sido posible sin la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJ). Ambas instituciones han sido garantía del respeto irrestricto del sufragio efectivo, de los derechos políticos electorales del ciudadano y de la solución de controversias por la vía legal e institucional.
El Tribunal Electoral es la máxima autoridad en la materia y órgano especializado del Poder Judicial de la Federación. Es última instancia en la calificación de las elecciones de representantes del Poder Legislativo y Ejecutivo, en los tres órdenes de gobierno. Es el máximo órgano institucional que conoce y resuelve todas aquellas impugnaciones que con motivo de la elección presidencial se interponen, realiza el cómputo final y formula, en forma definitiva e inatacable, tanto la declaración de validez de la elección; como la declaración de Presidente electo. Así lo establece la Constitución, así lo ha comprobado la realidad política nacional y así ha sido probado en cada uno de los procesos electorales, nacionales y locales, de 1997 a la fecha.
Por ello, como mexicanos, independientemente de nuestra militancia, debemos refrendar nuestro compromiso con las instituciones clave de la transición democrática, por las siguientes razones:
1.- El pasado dos de julio, más de 40 millones de mexicanos dieron ejemplo de participación y educación cívica. En congruencia, el compromiso de todos los actores políticos es actuar con una visión de altura y de madurez política.
2.- Nos encontramos en una delicada circunstancia que reclama estricto apego al Estado de Derecho, mesura y civilidad política. Existen caminos legales para dar curso a las inconformidades o a las impugnaciones. Este es un derecho que no tiene discusión, sin embargo, la legalidad —que a todos corresponde cumplir— es el principal bien que debemos proteger.
3.- Estamos en un momento crucial de la vida democrática del país, nuestro compromiso debe ser consolidar nuestras instituciones y normas democráticas, y esto sólo podemos lograrlo fortaleciendo las instituciones electorales que son, desde su fundación, pilares de nuestra democracia.
4.- Debemos estar convencidos de que el fallo que emita el Tribunal Electoral del Poder Judicial, será asumido como resolución definitiva por la inmensa mayoría de los ciudadanos; por la sencilla razón de que los actuales magistrados del Tribunal Electoral, son personas altamente calificadas y que han demostrado, durante más de nueve años y medio, su profesionalismo y ética. Todos ellos, 22 en total, fueron electos, el 31 de octubre de 1996, por voto unánime de todos los grupos parlamentarios.
5.- Durante todos estos años el Tribunal Electoral ha dictaminado más de 20 mil juicios y todas sus sentencias, sin excepción, han sido plenamente acatadas.
6.- Entre 1994 y 1996 transcurrieron dos años de intensas negociaciones y acuerdos, donde participaron amplios sectores de la sociedad y actores políticos que han sido protagonistas de nuestra vida política y ciudadana. Mencionaremos algunos para refrescar nuestra memoria histórica. En aquel entonces los Consejeros Ciudadanos Miguel Ángel Granados Chapa, Santiago Creel, Ricardo Pozas, José Agustín Ortiz Pinchetti y José Woldenberg.
Quién no recuerda los 60 puntos de reforma política-electoral del Seminario de Chapultepec, donde participaron decenas de voces ciudadanas; igualmente la organización ciudadana 20 Compromisos por la Democracia y el Grupo San Ángel.
Cómo no tener presente los aportes de colectivos ciudadanos como Los Compromisos con la Nación, firmados el 21 de junio de 1996, por parte de personalidades diversas como Carlos Fuentes, Lorenzo Meyer, Vicente Fox, Enrique González Pedrero, David Ibarra Muñoz, Carlos Montemayor, Víctor Flores Olea y Manuel Camacho Solís.
Mención especial merece el hacer memoria de la participación de los ciudadanos Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa, siendo ambos presidentes en sus respectivos partidos, también fueron testigos y actores de este proceso de reformas que dio vida al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
7.- Estas referencias históricas son obligadas, en razón de que nuestra historia política reciente configura ya una cultura democrática en la que se corresponden y complementan las instituciones y las normas con la participación y la responsabilidad ciudadana.
Actuar en sentido contrario pondría en riesgo lo que con tanto esfuerzo y decisión se ha venido construyendo a lo largo de muchos años.
8.- No dejamos de reconocer, que hoy más que nunca se requiere un nuevo ciclo de reformas electorales, las correspondientes a la segunda generación, que corrijan aquellas deficiencias que a lo largo de la operación de las normas vigentes se han puesto en evidencia.
9.- Nuestras instituciones han pasado la prueba de las urnas, la prueba de la pluralidad partidista y la de la alternancia política a través de todos estos años. Hoy nos encontramos con los resultados más cerrados de un proceso electoral de la historia de nuestro país; estamos en la obligación, como legisladores y como Congreso de la Unión, de expresar con contundencia nuestro apoyo al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
10.- Corresponde ahora al máximo tribunal electoral de nuestro país resolver las impugnaciones con estricto apego a la ley, y a los actores políticos conducirse civilizadamente honrando el compromiso democrático, a fin de mantener la estabilidad política del país y fortalecer nuestras instituciones electorales.
*El autor de esta columna es Coordinador del grupo Parlamentaria de Convergencia en la Cámara de Diputados
emilio.martinez@congreso.gob.mx
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=252115


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