Juegos de poder
Leo Zuckerman
Juegos de poder
leo.zuckermann@cide.edu
¿Quieren ser víctimas?
Las impugnaciones jurídicas y políticas de la coalición Por el Bien de Todos son confusas y hasta contradictorias. Revisemos todo lo que han solicitado.
Impugnaron alrededor de 50 mil casillas ante el Tribunal Electoral, de lugares donde Calderón obtuvo más votos. La autoridad podría abrir estos paquetes si se comprueba alguna de las causales consideradas en la Ley de Medios de Impugnación. Sin embargo, la coalición también exige que no sólo se abran estos paquetes, sino la totalidad de las 130 mil casillas. Le pregunté a Manuel Camacho si pretendían que se abrieran 50 mil o 130 mil. Con claridad, me contestó que querían todas, el famoso reclamo de "voto por voto; casilla por casilla". Entonces, ¿por qué impugnaron ante el Tribunal sólo 50 mil?
El TEPJF podría jurídicamente ordenar el recuento total. Esto sería recomendable si tuviéramos garantías de que con tal medida se terminarían los reclamos de la coalición lopezobradorista. Sin embargo, de aceptarse el recuento, y conociendo el estilo del perredista, me parece que inmediatamente vendría la siguiente demanda de AMLO (probablemente que el proceso se hiciera bajo sus criterios) y, de aceptarse, aparecería otra nueva solicitud más y otra más…
El recuento también sería útil si asegurara que el perdedor le levantara la mano al ganador para que el país saliera del marasmo político actual. Tengo pocas dudas de que, en caso de perder, Calderón reconocería, pero estoy absolutamente seguro de que AMLO no lo haría porque eso es exactamente lo que anda diciendo. Afirma que, si bien el recuento puede terminar con las movilizaciones, él nunca aceptará a un presidente espurio. Se arroga, así, el derecho de decidir quién sería un presidente falso (Calderón) y quién verdadero (él).
Entonces, ¿vale la pena que se recuenten todos los votos tomando en cuenta que AMLO siempre seguirá pidiendo más y más, no dejará de cuestionar la elección y nunca va a reconocer la posible victoria de Calderón?
Otro asunto confuso es el de la anulación de las elecciones. Los lopezobradoristas afirman que no la quieren, pero sí la solicitaron al Tribunal. Aquí hay una contradicción: dicen que fueron sujetos de una "elección de Estado" que tendría que anularse, pero señalan que ellos la ganaron. Entonces, ¿debe o no anularse? Parece que sí lo desean en caso de perder, pero no en caso de ganar.
Más aún, antes dijeron que el fraude había sido cibernético y ahora dicen que fue "a la antigüita". Entonces, ¿en qué quedamos?
Son muchos los juegos pirotécnicos que lanzan. Nunca presentan evidencia contundente, pero sí tratan de sembrar la duda. Yo la única duda que comienzo a tener es si esta izquierda de verdad quería ganar o hizo todo lo posible por sembrar en el camino las condiciones que los llevaron a la situación actual que tanto parece gustarles: su querido y conocido papel de víctima. Aunque se dicen enojados, parecen estar de fiesta, porque todo indica que seguirán en el papel de oposición más vocal. La Jornada, por ejemplo, no se convertirá en el Pravda del gobierno de AMLO, sino seguirá siendo el periódico contestatario de siempre.
Por lo pronto, la izquierda mayoritaria otra vez está en su elemento favorito: las marchas, el caudillo, el complot, las quejas, los cantos, las consignas y el discurso de sus gurús de siempre.
http://www.nuevoexcelsior.com.mx/Excelsior/macros/GenericNewsWithPhoto.jsp?contentid=8315&version=1
Juegos de poder
leo.zuckermann@cide.edu
¿Quieren ser víctimas?
Las impugnaciones jurídicas y políticas de la coalición Por el Bien de Todos son confusas y hasta contradictorias. Revisemos todo lo que han solicitado.
Impugnaron alrededor de 50 mil casillas ante el Tribunal Electoral, de lugares donde Calderón obtuvo más votos. La autoridad podría abrir estos paquetes si se comprueba alguna de las causales consideradas en la Ley de Medios de Impugnación. Sin embargo, la coalición también exige que no sólo se abran estos paquetes, sino la totalidad de las 130 mil casillas. Le pregunté a Manuel Camacho si pretendían que se abrieran 50 mil o 130 mil. Con claridad, me contestó que querían todas, el famoso reclamo de "voto por voto; casilla por casilla". Entonces, ¿por qué impugnaron ante el Tribunal sólo 50 mil?
El TEPJF podría jurídicamente ordenar el recuento total. Esto sería recomendable si tuviéramos garantías de que con tal medida se terminarían los reclamos de la coalición lopezobradorista. Sin embargo, de aceptarse el recuento, y conociendo el estilo del perredista, me parece que inmediatamente vendría la siguiente demanda de AMLO (probablemente que el proceso se hiciera bajo sus criterios) y, de aceptarse, aparecería otra nueva solicitud más y otra más…
El recuento también sería útil si asegurara que el perdedor le levantara la mano al ganador para que el país saliera del marasmo político actual. Tengo pocas dudas de que, en caso de perder, Calderón reconocería, pero estoy absolutamente seguro de que AMLO no lo haría porque eso es exactamente lo que anda diciendo. Afirma que, si bien el recuento puede terminar con las movilizaciones, él nunca aceptará a un presidente espurio. Se arroga, así, el derecho de decidir quién sería un presidente falso (Calderón) y quién verdadero (él).
Entonces, ¿vale la pena que se recuenten todos los votos tomando en cuenta que AMLO siempre seguirá pidiendo más y más, no dejará de cuestionar la elección y nunca va a reconocer la posible victoria de Calderón?
Otro asunto confuso es el de la anulación de las elecciones. Los lopezobradoristas afirman que no la quieren, pero sí la solicitaron al Tribunal. Aquí hay una contradicción: dicen que fueron sujetos de una "elección de Estado" que tendría que anularse, pero señalan que ellos la ganaron. Entonces, ¿debe o no anularse? Parece que sí lo desean en caso de perder, pero no en caso de ganar.
Más aún, antes dijeron que el fraude había sido cibernético y ahora dicen que fue "a la antigüita". Entonces, ¿en qué quedamos?
Son muchos los juegos pirotécnicos que lanzan. Nunca presentan evidencia contundente, pero sí tratan de sembrar la duda. Yo la única duda que comienzo a tener es si esta izquierda de verdad quería ganar o hizo todo lo posible por sembrar en el camino las condiciones que los llevaron a la situación actual que tanto parece gustarles: su querido y conocido papel de víctima. Aunque se dicen enojados, parecen estar de fiesta, porque todo indica que seguirán en el papel de oposición más vocal. La Jornada, por ejemplo, no se convertirá en el Pravda del gobierno de AMLO, sino seguirá siendo el periódico contestatario de siempre.
Por lo pronto, la izquierda mayoritaria otra vez está en su elemento favorito: las marchas, el caudillo, el complot, las quejas, los cantos, las consignas y el discurso de sus gurús de siempre.
http://www.nuevoexcelsior.com.mx/Excelsior/macros/GenericNewsWithPhoto.jsp?contentid=8315&version=1


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