Friday, July 21, 2006

“Incivilmente resistente”, llama The Economist a la “resistencia” de Amlo

“Incivilmente resistente”, llama The Economist a la “resistencia” de Amlo


Por: José Carreño Carlón Viernes 21 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 02:13

Para concentrarme en el módulo del que seré corresponsable la semana próxima, en este programa de verano sobre Política Global de los Medios que se realiza en Oxford, me despido de los amables lectores por los siguientes diez días.
Y lo hago compartiendo, para el debate actual de México, las precisiones de Tarlach McGonagle, el joven profesor irlandés —ahora en el Instituto de Ámsterdam— quien ayer concluyó aquí su módulo “El lenguaje y otros derechos de los medios”.
Tarlach estableció con la mayor claridad las distinciones entre discurso ofensivo (offensive), angustiante o preocupante (disturbing), dañino en extremo, impactante (shocking) o abiertamente generador de odio (hate), sea éste racial, religioso, basado en la orientación sexual del destinatario o en las diferencias políticas, ideológicas o de clase.
Los tres primeros suelen aceparse o tolerarse dentro de los estándares democráticos de regulación y autorregulación del discurso político y mediático, para no poner en riesgo las libertades de expresión, de información y de opinión. Pero es sobre el discurso de odio sobre el que se centran las discusiones en torno a su limitación o proscripción, sobre todo —sin ninguna duda, en el caso del derecho europeo— en lo que atañe al odio racial.
Porque aparte de lo condenable del discurso de odio en sí mismo, están los efectos en las percepciones y cogniciones, los estereotipos y los pánicos morales que se construyen sobre los odiados en el discurso, junto a las actitudes de menosprecio a sus derechos elementales y, finalmente, los comportamientos agresivos que se desatan contra ellos y que pueden llevar incluso a los crímenes de odio.
Por eso Amlo juega con fuego al insistir no sólo en la violencia verbal contra Calderón, sino al reiterar también la justificación de la violencia física perpetrada por las redes perredistas contra el candidato que obtuvo el mayor número de votos en las elecciones del 2 de julio.
Y juegan con fuego también sus secuaces al extender sus blancos de ataque.
Mexicana de Aviación fue el nuevo “objetivo” de la guerra de represalia contra los particulares acusados por Amlo de su derrota: una guerra que, para mayor gravedad, aparece encabezada por la porción del Estado mexicano que controla el PRD a través del gobierno de la capital de la República y las clientelas políticas a su servicio, azuzadas ayer nada menos que por la Contralora del GDF.
Los daños, aparte de los que día a día recibe la causa de Amlo, amenazan también algunos aspectos delicados de la vida del país, la seguridad de las personas y el funcionamiento de la economía.

Alarma mundial sobre el DF
Las dos principales agencias informativas de las finanzas internacionales enviaron anteayer al mundo mensajes de alarma sobre lo que pasa en el DF.
Bajo la cabeza “Citigroup urge a la ciudad de México a controlar a los manifestantes de López Obrador”, la agencia Bloomberg da cuenta que “la unidad mexicana de Citigroup Inc., urgió a las autoridades mexicanas a impedir que los seguidores de Andrés Manuel López Obrador obstaculicen los negocios, después de que unos 150 manifestantes bloquearon el acceso a las oficinas y a la sucursal bancaria del centro de la ciudad”.
Mientras que el servicio de Dow Jones reportó, desde el título de su información, que “Banamex de México amenaza con acción legal contra los manifestantes”, con la explicación de que se trata, como en el despacho anterior, de la unidad mexicana de Citigroup Inc., la que acusó al “grupo llamado ‘Ciudadanos en resistencia para la Defensa de la Democracia’ de haber impedido a los empleados y a los clientes tratar de entrar a las oficinas del banco en el centro histórico de la ciudad”.

Resistencia incivil
A los factores registrados ayer aquí para mostrar que tiene poco de “resistencia” y menos de “civil” la ofensiva política basada en el poder público del DF y la capacidad de movilización del segundo partido político más votado y con mayores recursos de manipulación de clientelas, la edición de hoy de The Economist agrega otros argumentos, que le permiten encabezar su nota con el título: “Incivilmente resistente”.
Incivil resulta el movimiento de Amlo, en la nota que lo da por derrotado y como remiso a aceptar su derrota. Así lo dice desde el sumario: “Se ve improbable que el perdedor conceda nunca su derrota”.
El problema es que “si el vencedor impone su camino —advierte al mundo el influyente semanario británico— la batalla por la elección presidencial de México será resuelta en las calles”.
“No está claro que el Tribunal Electoral puede ordenar un recuento de todos los votos”, asienta la revista que empieza a circular hoy, viernes. Y “el desafiante tiene aún que ofrecerle a los mexicanos alguna prueba convincente de irregularidades”, desafía, a su vez The Econmist.
Nos vemos aquí el martes 1 de agosto.


http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=252288