Monday, July 24, 2006

DF ¿Desaparición de poderes?

Por: Pablo Hiriart Lunes 24 de Julio de 2006 | Hora de publicación: 00:31

Para que nadie piense que exageramos con tal de exhibir al PRD, transcribimos textual el primer párrafo de la nota de La Jornada:

“Unas 250 personas, encabezadas por la escritora Elena Poniatowska, cerraron ayer durante seis horas, el centro Banamex que ocupa toda una manzana a dos cuadras del Zócalo, y lo envolvieron con papel de estraza, sobre cuya superficie los activistas y los transeúntes escribieron numerosos mensajes contra el magnate Roberto Hernández, accionista de esa institución de crédito”.

Eso ocurrió el miércoles. Un día antes, un piquete de perredistas agredió, de manera violenta, la camioneta en que viajaba Felipe Calderón.

El cabecilla de los agresores, Diego Valle, fue reconocido como un golpeador vinculado a la Secretaría de Seguridad Pública del DF.

El jueves cerraron la torre de Mexicana de Aviación.

Mañana o pasado la agresión será contra quién sabe quién y pasará lo mismo que en los dos casos anteriores: nada.

La contralora del GDF, Bertha Luján, se reunió con los Panchos Villas y taxistas piratas a quienes llamó a defender “voto por voto” la elección que según ellos ganó López Obrador.

¿Con qué derecho un grupo de personas decide cerrar por seis horas un centro de trabajo, ajeno a ellos, y que además es propiedad privada?

¿Por qué una escritora encabeza el grupo, pueden hacerlo sin que pase absolutamente nada?

Al candidato que ganó las elecciones del dos de julio lo pueden emboscar en una acción concertada, ¿y no pasa nada?

La encargada de vigilar que el Gobierno del DF apegue su actuación a las normas legales, se reúne con grupos ilegales a los que azuza contra las instituciones.

Sí, todo eso ocurre en el Distrito Federal.


Y va a seguir ocurriendo por una razón muy sencilla: el jefe de Gobierno está en la “resistencia civil”.

De hecho Alejandro Encinas convocó a la resistencia civil desde su cargo de jefe de Gobierno. Encabezó la marcha por la resistencia civil el domingo 16.

Y mandó poner pendones de apoyo a López Obrador, que cuelgan desde lo alto del antiguo palacio del Ayuntamiento y la sede del GDF, en el zócalo capitalino.

Ahí está el significado de la “resistencia civil”.

Es una resistencia contra la legalidad. Encinas viola la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, que le impide disponer de recursos públicos para promover a un candidato.

Y el proceso electoral, como bien lo saben Encinas y el PRD, aún no ha concluido.

“Asumo las responsabilidades legales”, respondió el jefe de Gobierno del DF sobre los ilícitos en que ha incurrido.

Si el jefe de Gobierno convoca a la resistencia a la legalidad, ¿qué se espera de los simpatizantes de López Obrador?

Se espera que actúen con total impunidad, porque ellos sí pueden violar la ley: la autoridad está de su lado. Andan en lo mismo.

¿Qué pasaría si mañana Vicente Fox encabezara una marcha de repudio a la manipulación electoral que realiza el PRD?

¿O que mandara poner pendones en Los Pinos que dijeran: ¡Bienvenido Felipe!?

El PRD —y con toda razón, casi todo el país— demandaría juicio político y el cese inmediato del Presidente. Sería un escándalo nacional.

Pero Encinas lo puede hacer. Está en la “resistencia civil”. Y es del PRD.

Otro que puede conducirse con total irresponsabilidad es Marcelo Ebrard.

Fraude electoral grita Ebrard. Y marcha por las calles para convocar a la resistencia y revertir la “elección de Estado”.

Es que, si hubo fraude en las elecciones presidenciales y fueron, como dijo López Obrador, “un cochinero”, también están viciadas las elecciones para jefe de Gobierno.
Si Ebrard acusa que hubo fraude en las elecciones del dos de julio, también se incluye su elección.

Los funcionarios de casillas fueron los mismos. Los que contaron los votos fueron los mismos.

¿O los que se vendieron, como acusó AMLO, sólo se dejaron sobornar para adulterar la votación en una sola de las casillas, y no en las otras?

¿Contaron mal sólo en la casilla para Presidente y contaron bien en la de jefe de Gobierno?

Pamplinas. Si Marcelo Ebrard de veras cree que hubo fraude el dos de julio, no debió aceptar su constancia de mayoría.

Si lo que dice es cierto, debe renunciar al cargo que ha obtenido mediante una elección que, según él, es fraudulenta.

Pero no lo va a hacer. Porque su protesta es pantomima.

¿Elección de Estado?

Si en algún lugar hubo elección de Estado fue en el Distrito Federal.
Aquí en el DF se usaron recursos públicos para apuntalar la elección de Marcelo Ebrard y de López Obrador.

Camionetas que le disimulaban el escudo del GDF para realizar actividades proselitistas.

Las recetas médicas de los centros de salud del gobierno capitalino traían impresa propaganda de López Obrador.

Los oficios del jefe de Gobierno traían el lema de la coalición que postulaba López Obrador y a Ebrard.

Aquí en el DF se usó el aparato del gobierno para coaccionar el voto a favor de Ebrard y de López Obrador.

Con dinero público se pagaban las encuestas que daban a López Obrador “diez puntos arriba” y a Ebrard con más de 50.

Los mítines de Ebrard y de López Obrador eran llenados con beneficiarios de programas sociales.

Había pase de lista, como se documentó con múltiples fotografías y entrevistas.

El que no asistía a los mítines de Ebrard y de López Obrador era amenazado con perder los beneficios de los programas sociales del Gobierno del Distrito Federal.

A los mítines iban los policías de la Secretaría de Seguridad Pública vestidos de civil, con la consigna de llevar a sus familiares.

Los visitadores sociales fueron empleados para repartir propaganda a favor de Ebrard y de López Obrador.

Aquí hubo acarreo en vehículos oficiales.

Aquí se repartieron despensas con propaganda política de la coalición que postuló a Ebrard y a López Obrador.


De todo lo anterior hubo abundantes testimonios gráficos y escritos durante la campaña.

Por eso no deja de asombrar cuando se rebasa la barrera del decoro:

¿Ebrard habla de elección de Estado?

¿Ebrard dice que la elección presidencial fue inequitativa?

¿Ebrard pide que “se limpie” la elección presidencial, pero la suya no?

¿Ebrard está en la “resistencia civil”?

¿Contra qué?

Si la resistencia civil a la que convocan Encinas y Ebrard en la capital del país, sigue por la ruta que va y acaba por transformarse en violencia, el Senado puede declarar la desaparición de poderes y nombrar una autoridad interina en el Distrito Federal.

No hay garantías para los partidos porque el jefe de Gobierno está en campaña en favor de un (todavía) candidato.

No hay garantías para las personas porque pueden ser agredidos por manifestantes de la “resistencia civil”, y la autoridad no va a hacer nada porque también anda en eso.
No hay garantías para las empresas porque pueden ser bloqueadas por manifestantes de la “resistencia civil”, y la autoridad no lo va a impedir porque al igual que ellos también está en la “resistencia”.

Claro que se puede declarar la desaparición de poderes. Si se suma el elemento de la violencia (anunciada por Camacho hace una semana en El Universal), ese escenario no es una posibilidad, sino una obligación para los senadores.

Si eso llega a ocurrir, ¿Aguantaría Encinas una revisión de las cuentas del GDF por parte de una autoridad independiente?


Lo más probable es que sepamos, de manera documentada, de dónde salieron los recursos para la campaña multimillonaria en televisión de López Obrador: diez mil 500 spots, reportó el IFE. Más que nadie.


Y sabríamos también de dónde sale tanto dinero para traer, pagar, alimentar y regresar gente a sus mítines en contra del “fraude”.

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=252692